Karla Molina: “Todo esto se trata de transformación”

“Iniciativas de comunicación social como estas, son las que hacen que la gente se ponga a pensar ¿qué puedo yo cambiar en mí? Es importante entender que no siempre lo que se considera ‘normal’, -que en estadística significa que es lo que más se repite-, es lo mejor”, explica convencida Karla Molina Vásquez, psicóloga, directora de Planning y Negocios de Garnier BBDO, agencia de publicidad que tuvo a su cargo la concepción estratégica de la campaña “SÍ, ACEPTO” del Movimiento Matrimonio Civil Igualitario, que ha provocado en Costa Rica mucha conversación en varios ámbitos: el social, el familiar y también el más íntimo y personal: “que es esa conversación que se tiene con uno mismo, la más valiosa de todas”, explica.

Estudiante de un colegio y una universidad católica en su país natal Venezuela. “Católicos pero jesuitas”, aclara, “de ellos aprendí la importancia del respeto y la justicia”, no lo duda ni un segundo.

Recuerda de su grupo de la universidad a compañeras judías, cristianas, católicas, ateas, dos amigas lesbianas y un compañero gay. Creció en un clima de apertura y con normas iguales para todos. 

Karla vive en Costa Rica desde hace ocho años. No se vino a probar suerte, como muchos de sus compatriotas. La trasladaron de la agencia de Publicidad Lowe en Venezuela a Publimark Lowe en Costa Rica. Se aventuró a venirse sin conocer a casi nadie. De Costa Rica le impresionó primero que nada lo verde del paisaje desde que venía en el avión. Hoy le acompañan en la aventura su madre, su padrastro y su hijo tico de cinco años: Mathías; la razón para que ya haya decidido que esta tierra sería su hogar.

En su familia, Karla vive entre dos polos. Curiosamente su mamá es un poco más tradicional que su abuela y su padrastro. Y como muchos, también asegura contar con esa tía de avanzada con la que siempre se sintió identificada. 

Durante la adolescencia le tocó acompañar a un amigo gay que tuvo que salir del closet y fue rechazado por su familia, eso en una Caracas conservadora y machista. Fue muy doloroso el proceso y no lo olvida. Cree que desde entonces comenzó a ver la cosas de otro modo y a comprender la necesidad del apoyo y solidaridad con la gente LGBTIQ+ que vive la discriminación, incluso de quienes en principio deben amarla incondicionalmente, las personas que integran su familia.

Relata que desde que llegó a Costa Rica le encantó de inmediato la apertura que sintió. Cuenta que aún hoy en Venezuela ver dos chicas tomadas de la mano es tabú. Si las ven se les dice que son “muy amigas”, pero poca gente se atreve a verlas como pareja, aunque lo sean, explica. Siente que allá se vive mucho más por la imagen y el qué dirán, haciendo que el ambiente en general sea más superficial. Le agradece a Costa Rica un poco más de transparencia.

“La gente de Venezuela y de Costa Rica es muy diferente”, observa. Desde que llegó dice que ha tenido mucho que hacer y demasiado que aprender. Siempre fue consciente que para poder hacer bien su trabajo debía entender la cultura e idiosincracia costarricense. “Los primeros días iba y me sentaba a ver la gente en la Plaza de la Cultura, veía el programa de televisión Buen día, iba al Mercado Central”, rememora. “El tico tiene una hospitalidad y un trato amable, un don de gentes especial y es receptivo al extranjero”, explica mientras agrega que desde el primer día se sintió acogida, aunque sabe que no con todas las nacionalidades ocurre lo mismo.

Retomando el tema que nos ocupa, fue en la Fortuna de San Carlos donde su madre vió por primera vez a una pareja de ticos en una plaza dándose un beso. Fue un choque fuerte para ella, pero hoy está totalmente asimilado tras conocer y compartir con tres amigos muy significativos en la vida de Karla: Jorge, Rodrigo y Fabio, todos gay, como lo es también Luis, su psicólogo. En nuestra casa para ellos solo hay cariño y solidaridad, para ellos y sus parejas. “Mi madre los ama, y ellos a ella”. Ha sido en este país donde hemos comenzado como familia a desmitificar ciertas cosas, sacarnos las ideas de que las personas homosexuales son libertinas, que no respetan. Rodrigo y Mauricio, que son pareja ya de muchos años, comparten con nosotros la Navidad, los cumpleaños, etc, disfrutando de las arepas que les hace mi madre y con la que ellos quedan siempre fascinados. A Karla y su familia les hace muy felíz que pronto se puedan casar si lo desean. “Poco a poco nos hemos ido sensibilizando y dando cuenta de que nuestra vida se ha enriquecido por la presencia de esa nueva familia elegida magnífica que acá nos ha dado acogida y nos ha manifestado tanto amor y respeto. Queremos darles a cambio lo mismo.»

Karla explica que su mamá era tan tajante que no veía con buenos ojos a un hombre con camisa rosada. Pero hoy, si mi hijo quiere que le compre una barbie, tendrá su barbie. Con mi padrastro la cosa ha sido menos difícil; él siempre fue menos prejuicioso e incluso tuvo amigos gays. “A mi madre y a él les debo mi posibilidad de trabajar tranquila porque me ayudan con la crianza de mi niño. Estamos felices en Costa Rica”, cuenta. La vida de Karla es como la de cualquier mamá soltera, cabeza de hogar, y agradece a la vida tener consigo a su familia, que es apoyo para lo cotidiano y sobre todo para lo emocional.

El haber participado desde el inicio en la concepción de campaña “SÍ, ACEPTO” le ha traído a Karla muchas gratificaciones. Sus amigos la han felicitado y le han agradecido el aporte. Mucha gente le ha comentado cosas bonitas. En uno de los cursos que imparte en la ULACIT presentó videos de la campaña y hasta hubo gente que lloró. “Ha sido muy resonante. No he escuchado aún nada negativo”, comparte.

La primera persona que la llamó para ver si se apuntaba a trabajar en el proyecto fue Nisa Sanz. Con ella ya habíamos hecho la campaña de Familia en cualquiera de sus moldes, de galletas Pozuelo en el 2015. No dudó ni un minuto en subir a bordo. Sabía que se iban a hacer las cosas bien. “Y es que nada se hizo de modo ocurrente ni precipitado. Lo estudiamos todo con detalle. Trabajamos la estrategia sustentándola en la investigación, y contamos con el apoyo total de la gerencia de GarnierBBDO desde el primer momento”, agrega. Según explica Karla Molina, el compromiso que su equipo asumió desde el principio con la empresa fue no descuidar a ninguno de los clientes por hacer este trabajo, asegura. “Y así fue”. El equipo creativo de la agencia le robó muchas horas a su tiempo libre para ensayar una y otra vez ideas e ideas, que poco a poco se fueron descartando hasta dejar tres candidatas, una de ellas: la ganadora, la del “SÍ, ACEPTO”, concebida por Rafa Rivera y Allan Sánchez, a partir de la propia experiencia de la familia de este último, que es la que aparece en el cuarto de los audiovisuales producidos: el de Bolsón de Santa Cruz de Guanacaste.

Para ella fue muy gratificante contar con la colaboración de muchísima gente. “Cuando preguntamos quiénes querían proponer ideas, de treinta y cinco personas, alzaron la mano veintisiete”, nos cuenta. “Trabajamos dos meses compartiendo todo tipo de percepciones y reflexiones. Revisamos y pusimos sobre la mesa más de ochenta ideas. De esas quedaron veinte, y de las veinte se presentaron al final tres al Movimiento Matrimonio Civil Igualitario.” Aclara que el que se haya seleccionado un camino, no quiere decir que no sea posible que otras buenas ideas, en algún momento, puedan ver la luz. “Es mucho lo que hay que decir y mucho lo que nos falta transitar”, expresa.

El 29 de agosto pasado en San José, día del lanzamiento de la campaña a nivel nacional, dice Karla que su sentimiento fue de mucho agradecimiento. Para ella aportar desde lo que considera apenas un micro universo es una posibilidad maravillosa. Está segura de que con la publicidad se puede permear la cultura de modo positivo. “El trabajo nuestro puede ser minúsculo, pero aporta y puede tocar muchos corazones.” Para ella es importante participar en iniciativas creativas que impacten positivamente lo social, por eso se siente acuerpada en GarnierBBDO, “porque es una agencia que lleva casi 100 años haciendo eso”.

Karla quiere contribuir a que Costa Rica sea un país cada vez más respetuoso y justo. Para ella la justicia es de los valores más importante. “Que todas las personas tengamos los mismos deberes y derechos. Lo que más deseo es que todos podamos convivir en sana sociedad”, explica. “No puedo con las injusticias sociales ni con los maltratos que denigren a las personas, detesto que no haya para alguien buen trato u oportunidades de mejor vida, de una vida realmente PURA VIDA”, sostiene con claridad. 

En Garnier BBDO, donde labora desde hace más de dos años, dice sentirse muy feliz ya que cuenta con una gerencia sensible que cuida a su equipo. “No hay día que no me pregunten por mi hijo Mathias. La gente es cálida. Por ejemplo, para celebrar el mes patrio ponemos las banderas de todos los demás países de quienes trabajamos en la agencia y no somos ticos, celebramos el Día del Orgullo, el día de la mujer, de las personas con discapacidad, Halloween, las culturas diversas y empoderamos a las mamás y a los papás. En la agencia nadie tiene problemas en llevar a su hijo o hija a la oficina si no tiene con quién dejarlo. Siempre hay permiso para asistir a las actividades de sus centros educativos. Hay mucho respaldo de la gerencia. Somos una familia de ciento diez personas”, añade.

De aquí a futuro, Karla Molina considera que una vez superada la primera etapa, la que tiene por objetivo tocar corazones, le sigue una nueva etapa que invite a un cambio de actitud. Para ello sabe con seguridad que ella y su equipo siguen con absoluta disposición. Explica que se va avanzando en la parte afectiva del abordaje provocando expresión de sentimientos y mayor empatía, así como el derribo de falsos mitos y creencias que poco tienen que ver con la verdad de la comunidad LGBTIQ+. “Seguiremos por ese camino», y agrega que se trata de trabajar, a continuación, también la parte más racional, la de la consciencia, la que ensancha la capacidad de escucha para darle mayor profundidad al discurso. “Todo esto se trata de transformación y se logrará solamente con mayor empatía, con justicia y con humanismo. Si logramos que más gente resistente al cambio comprenda que lo que tiene enfrente son personas, no etiquetas, ni estigmas, vamos por buen camino”, declara