Ginneth Saborío: No se trataba de mí. Se trata de él, se trata de nosotros.

Es difícil encontrarse de frente ante una situación que no tenés ni idea como enfrentarla, y ahí equivocadamente yo cometí errores, supuse que era algo que »pasaría» muy pronto, como una moda, como uno más de los tantos inventos y proyectos que mi hijo David tenía. ¡Me equivoqué!

Voy a ser sincera y honesta al decir que todo aquello que yo imaginé, proyecté, visualicé, se me vino abajo. Egoístamente pensaba en mí, en mis sueños, en mis proyectos propios pero por medio de David. Aquel sueño de desfilar en un altar entregando a mi hijo a una bella dama merecedora de él, se esfumó como espuma. Me enojé, me deprimí, me enfermé, me volví medio loca (más de lo normal). Busqué psicólogos, pastores, consejeros, foros, desconocidos, allegados, familiares, amistades, leí y leí acerca del tema, consulte por internet, de todo hice, escuché, medité, lloré… y al final ¿saben qué? LO ÚNICO QUE HABÍA DENTRO DE MÍ PARA MI HIJO DAVID ERA Y ES: ¡AMOR!

No cambia nada que quienes nos amamos de verdad tengamos diferencias. »Mis sueños» los reconstruí, mis anhelos siguen ahí, que él sea feliz, que él sea pleno, que tenga salud. No cambia en nada lo que quiero para él en su presente y futuro.

No se trataba de mí. Se trata de él, se trata de nosotros.

Lo siento si mi historia no es de esas que desde el principio dieron su apoyo 100%, pero es mi historia, me equivoqué, pero rectifiqué. Aprendí de la mano de él a ser tolerante, a levantar la voz, a no quedarme callada cuando de justicia se trata, y a AMAR, amar sin condiciones, sin maquillajes.

Dios que es todo misericordioso tendrá en su mano la tarea de juzgar, yo no. Yo decido ¡ amar ! Amar, amar, sin medidas, ni fronteras ni condiciones. Simplemente amar a mi hijo David E. Saborío. Y es un orgullo para mí ver el hombre en que se ha convertido: trabajador, responsable, genuino y ¡feliz!

Hoy soy una mamá saliendo del clóset -por así decirlo-, de ese clóset en donde están todavía muchos familiares de personas gays y lesbianas… y me siento liberada y feliz.

Me llena de alegría pensar que si él desea casarse ya no tendrá nada que se lo impida. De hecho siempre me decía que cuando se pensara casar se iba a tener que ir para otro país y que ojalá pudiera llevarme. Ya eso podrá hacerlo acá cuando encuentre a la persona con quien él quiera y ame. Yo sí acepto, acepto que él tenga los mismos derechos que cualquier otro costarricense. Siempre tuve el sueño de entregarlo y ahora si él quiere yo iré a entregarlo con todo mi amor y alegría. Dichoso el que sea su compañero de ruta, y será bienvenido a mi vida donde tengo amor para él también.

Esta es mi historia: te amo David