Anna María Murillo Varela: «Sé que soy muy afortunada por contar con mi papá y mi mamá.»

Anna María es la hija de doña Vitinia y don Adolfo. Ellos tres son los protagonistas del primer video de la campaña del Movimiento Matrimonio Civil Igualitario que ha salido al aire por la televisión nacional, y anda tocando corazones también a través de las redes sociales. 

¿Cómo comenzó la historia de la participación de su familia en la primera pieza audiovisual que están compartiendo las casi treinta organizaciones que se agruparon para difundir el mensaje? Ella cuenta que en enero «mami, papi y yo asistimos a brindar nuestro testimonio después de una de las funciones de «El SALTO», monólogo extraordinario y fuerte del actor puntarenense Leynar Gómez. La actividad fue organizada por el colectivo CD9 ( Colectivo Diversidad 9 de enero). Gia Miranda nos escuchó y por ahí de mayo nos contactó para formar parte de la campaña».

Fue así que doña Vitinia les preguntó a Anna María y a don Adolfo si deseaban participar. Les explicó de qué se trataba. «Yo he tenido presente que soy una hija afortunada por contar con ellos dos.» Explica Anna María que con frecuencia recibe mensajes de sus amistades en los cuales le cuentan lo que más anhelan encontrar es el apoyo de su papá y su mamá, y esa falta de apoyo es algo que le duele mucho. «Sé que mis amistades son personas maravillosas, estudian, trabajan, son excelentes personas, buenas, ¿cómo sus padres las van a discriminar? ¿Sus propios padres?»

Siendo esta familia de zona rural, desde el inicio quería que su mensaje se escuchara fuerte en Tilarán. Los tres sentían que era era su deber ayudar a que más familias no pasaran por lo mismo que ellos, es decir, «el miedo al qué dirán, romper con lo que nos enseñaron, a poner un alto y hablar sobre lo que se sabe pero que está prohibido mencionar», aclara.

Dice Anna María que ellos sabían que se trataba de una campaña nacional, con fotos, videos, vallas y todo, pero al principio no se percataron del real alcance que iba a tener. Cuando se dieron cuenta que iban a salir en medio de partidos de fútbol o del programa Dancing with the Stars se preocuparon un poco, pero pudo más la necesidad de participar en la campaña.

Para esta joven, el sentimiento por su padre y su madre es de admiración total, dice emocionada: «Papi y mami se dieron cuenta de mi orientación sexual cuando ya estaban en sus cincuentas, viviendo allá en Tilarán, siendo de familias sumamente conservadoras y, aún así, se despojaron de todo lo que les enseñaron, porque para ellos primero está el amor y bienestar de sus hijos.” Para esta hija, el paso que sus padres dieron puede incluso salvar vidas: «van a abrir mentes y corazones de padres que están pasando por lo mismo que ellos ya pasaron”.

Siendo la menor y única mujer, Anna María se reconoce como la chineada de la casa. Viaja mucho con ellos, se acompañan mucho. Para su mamá, dice ser una confidente; de su papá, un gran amor. Entre ellos tres hay un gran compañerismo. «Mami y papi han trabajado muchísimo para darnos a mis hermanos y a mí lo mejor que podían, han sido de ponerse metas, de árduo trabajo, son un gran ejemplo”, agrega.

Para Anna María Murillo, la familia es donde hay amor, donde hay respeto. Cuenta que en eso se basa su familia, la que ella dice haber elegido, «porque el núcleo del que me he decidido rodear, cumple con esto». «Si mi mamá y mi papá, quienes me dieron la vida, a sus cincuenta años decidieron dejar todo lo que les habían enseñado para amarme, respetarme y apoyarme, eso es lo que espero de quienes yo nombro mi familia.” De su pareja, espera «apoyo total, plantearnos metas personales, trabajar juntas para lograrlo, compañerismo”. Explica también que ya ha hablado de matrimonio con su novia actual. «Sabemos que casadas tendremos más derechos, estaremos amparadas bajo la ley.” Cuenta que ambas tienen padres que las han apoyado mucho y amado, que ponen a la familia de primero, esa que respetan y aman. Con respecto a metas tienen muchas que desean cumplir juntas y se han apoyado mucho. 

Su entrega a la campaña pasa por un activismo que nace del amor, ese que abraza y escucha. «Mis papás son ese motor», explica. «A mis amistades las paso invitando a mi casa, para que vengan a compartir con ellos, que reciban ese amor que en sus casas les ha faltado. Yo no soy la más activista pero les preparo café y me siento a escucharlas o a consolarlas si lo requieren.»

Finaliza contando que, desde que el video comenzó a circular, ha visto muchos mensajes positivos y ha recibido el apoyo de sus amistades. Incluso gente de Tilarán que ni siquiera conocía ha compartido el vídeo y lo ha comentado. Dice que, como familia, siente mucho orgullo de que este mensaje se esté escuchando en su pueblo, que por eso lo hicieron. Querían llegarles a esas mamás y a esos papás que dudan, para que no pierdan el tiempo y abracen hoy a sus hijos o hijas. «Es que es eso, ¡son sus hijos! Mami dijo que cuando se dio cuenta de que yo era lesbiana, le dio miedo de que si ellos no me apoyaban, yo me podía suicidar. Gracias a Dios es algo que nunca pasó por mi mente, pero mi historia no es la misma que la de muchas de mis amistades; algunas me han comentado que a los quince o dieciséis trataron de suicidarse por todo el odio que recibían en sus hogares. A mí esto me duele, son con quienes comparto mis alegrías, mis momentos tristes, saber que pasaron por eso es doloroso.” 

Así como esta hay otras historias y tanto Anna María como su mamá Vitinia y su papá Adolfo desean que no se sigan repitiendo. Por eso se atrevieron a poner el cuerpo y dar la cara: por puro amor.