Yadira Calvo: «Vos te enamorás de una persona, si es mujer, pues es mujer y si es hombre, pues es hombre. ¿qué más da?»

“A mí no me perjudica para nada tener amigas lesbianas, ni que las parejas del mismo sexo vivan juntas o se casen, no me estorba ni me importuna. Yo creo que es un derecho que deben tener, ¿por qué? Porque los Derechos Humanos son para todos los seres humanos. No se puede excluir a la gente de un derecho fundamental como es elegir con quién querés vivir tu vida, elegir a quien amás libremente”, dice hoy con determinación Yadira Calvo, aunque su pensamiento no fue siempre el mismo.

En los años 40 del siglo pasado nadie hablaba de homosexualidad, es más, con costos se hablaba de relaciones. En ese entonces, en Sabanillas de Tucurrique, donde vivió de niña, había dos hombres “que no eran ‘normales’, dos de los que había que burlarse, aunque una no entendiera por qué”. Cuenta que uno de ellos se casó y al día siguiente en el pueblo corrió el rumor de que se había enrollado en una cobija para  no tener contacto físico con la esposa. “Eso era como una rareza, yo de niña veía que toda la gente se reía y yo pensaba que seguro era algo para reírse”. Yadira no recuerda que en Sabanillas usaran calificativo alguno para aquellos hombres, quienes hoy entiende, eran homosexuales. La homosexualidad era innombrable. 

Con los años y los libros, que devoraba desde pequeñita, fue entendiendo que existían personas que no eran heterosexuales, como le enseñaron que era el “ser correcto”. A través de las letras se dio cuenta que había parejas de hombres y parejas de mujeres, “pero es diferente saber que existen y otra, aceptarlo en la vida real”. 

Años después, cuenta la escritora, en su trabajo tuvo amigas “bellas, nobles, inteligentes y estimables desde todo punto de vista, que eran declaradamente lesbianas y eso me acercó de forma diferente, me acercó emocionalmente al asunto. Fue entonces que caí en cuenta de lo injusto que es que se discrimine a las personas por su orientación sexual, porque ¿a quién le importa más que a las dos personas implicadas en la relación?”

Yadira cuenta que sus amigas, lesbianas, ni siquiera se preguntaban sobre el matrimonio en aquel tiempo. Ella tampoco. Sencillamente, no era una opción. “En ese momento apenas hablábamos de sufragio femenino”, dice entre risas. Cuando empezó a entender el significado del matrimonio, sus implicaciones y los valores que representa; entendió que a sus amigas debían tener sus mismas opciones.

Yadira se comprometió con la igualdad y con la búsqueda de la igualdad para las personas diversas que existían en su vida. “Un chico cercano era muy verbal sobre ser gay y yo me preguntaba por qué mejor no callaba, ¿acaso yo ando diciendo que soy heterosexual? Pero claro, es que eso no hace falta decirlo, porque es lo que se asume como normal y él lo asumía como una forma de autoafirmación. Luego entendí que él tenía razón en hacerlo”.

Tanto ella como su esposo, sus hijas y su hijo  hoy aceptan y celebran a sus familiares y amigos, sin importar su orientación sexual. Yadira afirma que “cada persona tiene que ser lo que su naturaleza le induce a ser” y eso no puede limitar de ninguna manera.

“Hay una visión que dice que el matrimonio es para procrear, pero eso no es así y por dicha se modificó en nuestra Constitución, porque el matrimonio es para apoyo mutuo, de lo contrario estaríamos pensando en las mujeres como seres procreadores y eso es misógino: hay mujeres que no pueden tener hijos, que no quieren tenerlos o incluso, después de que llega la menopausia ya no se puede, entonces ¿qué? ¿se acaba el matrimonio? No, porque el matrimonio es amor, es compinchería, es gozar juntos de muchas cosas y no necesariamente sólo del sexo para procrear.

“Vos te enamorás de una persona, si esa persona es mujer, pues es mujer y si es hombre, pues es hombre, y ¿qué más da?”, concluye Yadira Calvo, escritora y feminista, mujer comprometida  que hoy le dice “Sí, acepto” al matrimonio civil para todas las personas en Costa Rica.