Rodolfo y Victoria: “Ya es hora de que también las familias salgamos del clóset”

Rodolfo y Victoria viven en Palmares, en una casa donde se respira luz, risas y amor. Llevan 47 años juntos, ocho de novios y 39 de casados. Eran adolescentes cuando se conocieron y empezaron a jalar. Cuando tenían 21 y 25, decidieron casarse y “nunca, ni un sólo día nos hemos arrepentido”, dicen.

Victoria es odontóloga de profesión y toda la vida trabajó en un consultorio de la Caja Costarricense del Seguro Social. Rodolfo se dedicó a la docencia, enseñando Historia en la sede de Occidente de la Universidad de Costa Rica. Ahora, en sus años de retiro, dedica su tiempo a la literatura y a la familia.

La pareja tuvo cuatro hijos, que son su orgullo y su motor. Gabriel es el tercero y desde pequeñitos, dice Victoria, “yo sabía que Gabriel era diferente, una nota cuando tiene más hijos, yo como que sabía pero no quise asumir nada”.

Muchos años después, cuando Gabriel ya era adulto, les contó que era gay.  Desde el primer momento, cuentan, le dieron su apoyo, toda la familia. “Él sabe que cuenta con nosotros y con sus hermanos, gracias a Dios nos llevamos muy bien y seguimos apoyándolo en todo siempre”.

“Por eso nos emocionamos con participar en esta campaña”, dice Rodolfo entre risas, “yo pensé, ya Gabriel salió del clóset, ya es hora que lo hagamos nosotros, es hora de que las familias salgamos del clóset también y demos la cara”.

Estos padres palmareños quieren usar su propia historia y su vínculo familiar para ayudar a que otras familias puedan aceptar la diversidad y celebrar el amor que los une. “Yo antes me sentía cohibida, cuando llegaba donde grupos de compañeros y empezaban a hablar. Yo le decía a Rodolfo que me sentía como impotente porque no quería enfrentarme, pero hay que defender los derechos. Igual  las personas poco a poco van aceptando y pueden cambiar y si no por lo menos respetan”, dice Victoria.

Tanto el papá como la mamá de Gabriel desean para él que cuando lo quiera, pueda fundar una familia “con todas las de la ley”. Victoria dice que para ella “si un hijo se junta o se casa es lo mismo, se respetan y son parte de la familia. Eso aplica también para Gabriel, que si el día de mañana tiene su compañero y se quiere casar, es su derecho y lo apoyamos”.